Piedras en los riñones

Por lo general, se desarrolla en personas de entre treinta y cincuenta años y afecta más a los hombres que a las mujeres. En la etapa inicial, prácticamente no da síntomas, y las señales de alarma aparecen solo cuando los cálculos impiden o bloquean por completo la salida de la orina. Estamos hablando de cálculos renales, una enfermedad urológica que, según los médicos, afecta a un número cada vez mayor de personas. Veamos qué la causa exactamente, qué tipos de esta enfermedad y qué métodos de tratamiento nos puede ofrecer la medicina moderna.

¿De dónde provienen los cálculos renales?

Como ya se mencionó, la nefrolitiasis es una enfermedad caracterizada principalmente por la presencia de depósitos, comúnmente llamados cálculos, que están compuestos por sustancias insolubles en la orina. Realmente hay muchas razones para este tipo de tracto urinario.

El proceso de formación de urolitiasis aún no se ha explicado. Sin embargo, se sabe que la sobresaturación de la orina con ciertos químicos, cuyo exceso puede contribuir a la formación de depósitos, tiene un efecto significativo en el desarrollo de esta enfermedad urológica. Suelen ser oxalatos, pero no solo porque el calcio y el ácido úrico también contribuyen al crecimiento de cálculos.

¿Cuáles son los síntomas clínicos de los cálculos renales?

Como ya se señaló al principio, los cálculos renales son una enfermedad urológica, que en la etapa inicial prácticamente no da síntomas. En consecuencia, la gran mayoría de nosotros aprendemos sobre los cálculos en el tracto urinario por accidente, por ejemplo, durante la obtención de imágenes de la cavidad abdominal. En una etapa avanzada, sin embargo, pueden ocurrir convulsiones. También pueden ocurrir cólicos renales, que son el resultado de una salida de orina difícil o bloqueada. En una situación en la que aparecen depósitos, los pacientes suelen quejarse de dolor en la región lumbar, que puede extenderse a la parte inferior del abdomen o la ingle. Esta enfermedad se caracteriza por el síntoma positivo de Goldflam, que se presenta en la mayoría de las personas con problemas renales. Muy a menudo se diagnostica en el caso del cólico renal antes mencionado y se asocia a un aumento del tono muscular localizado en el lado del cólico. Además, los síntomas típicos que pueden indicar nefrolitiasis incluyen hematuria, polaquiuria, vómitos y fiebre.

¿Cómo hacer un diagnóstico?

La nefrolitiasis es una de las enfermedades urológicas más difíciles de diagnosticar, sobre todo porque en la etapa inicial puede no dar ningún síntoma o sus síntomas no son específicos. La mayoría de ellos se informa al médico solo cuando hay un ataque de cólico renal, dolor agudo y repentino causado por un cálculo en movimiento. después de una entrevista exhaustiva, suele prescribir pruebas de diagnóstico adicionales que permiten no solo reconocer las sustancias químicas que se encuentran en la orina, sino también evaluar el tamaño y la ubicación de los depósitos, el grado de retención urinaria, etc.

Además de los análisis de sangre de laboratorio, que incluyen morfología y parámetros bioquímicos básicos relacionados con el diagnóstico de componentes plasmáticos, es útil revisar las radiografías abdominales y la ecografía del tracto urinario, lo que permite una valoración precisa de los depósitos resultantes.

¿Cómo se tratan los cálculos renales?

En una situación en la que se trata de un cálculo grande que no se puede aislar por sí solo, o los cálculos renales pueden provocar un deterioro de la función urinaria, generalmente se utiliza la cirugía. Gracias al progreso de la medicina, los procedimientos invasivos se están volviendo cada vez más populares, lo que puede ser una excelente alternativa a los procedimientos quirúrgicos tradicionales. Una de estas técnicas es, por ejemplo, la litotricia por ondas de choque generada extracorpóreamente, que implica la destrucción de cálculos renales mediante ultrasonidos. Este tipo de terapia generalmente usa ondas electromagnéticas o electrohidráulicas y, a veces, ondas piezoeléctricas. Además, la ureterorrenoscopia se utiliza en el tratamiento quirúrgico de esta enfermedad urológica, que es un procedimiento endoscópico asociado a la colonoscopia mediante un endoscopio especializado. Además del tratamiento quirúrgico, la nefrolitiasis también se puede tratar de forma conservadora, lo que implica principalmente medidas no quirúrgicas, que incluyen, entre otras, la administración de agentes farmacológicos adecuados para disolver o eliminar los depósitos del tracto urinario.

Julio Fernandes

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